Sociedad 17/09/2013 01:23

Los alumnos de escuelas técnicas planean las tomas 2013

Los estudiantes escolares buscan voz, voto y participación. En los últimos años las tomas se han vuelto su típica herramienta de lucha. Hoy, los alumnos de colegios técnicos debaten la opción de tomar nuevamente los establecimientos en contra de la reforma curricular planteada por el gobierno de la ciudad. Buscan evitar su efectivización, planeada para el 2014. Las tomas ya son casi un hecho. ¿”Conchudos”, como declaró Feinman, o concientizados?

 

Los alumnos de colegios técnicos cuestionan y rechazan los cambios de la reforma curricular impuesta por el gobierno de la ciudad. Esta reforma dictamina menos carga horaria en materias como dibujo técnico, taller, laboratorio y educación cívica, para hacer hincapié en los contenidos de lenguaje, matemática o inglés. Aseguran que esto transformaría al técnico en un bachiller. Tomás Chanquia, alumno y participante del centro de estudiantes del Otto Krausse (CEOK), declaró: “Plantean un modelo de país de industrias dependientes de las potencias imperialistas, no quieren la educación técnica en el país porque no quieren que nosotros desarrollemos la industria…”.

Se manifiestan también en contra de la “implementación de prácticas profesionalizadas”. Con esta el gobierno porteño “busca garantizar la enseñanza y el aprendizaje de los saberes, habilidades y valores que preparen a los jóvenes para la continuidad de los estudios, la inserción en el mundo laboral y el ejercicio responsable de la ciudadanía”, aseguró Lucrecia Capdevila, asesora legal del Ministerio de la Ciudad de Buenos Aires. Los estudiantes se oponen alegando que esta medida estimula la precarización laboral.

En el 2012, se realizaron tomas de 50 escuelas públicas. Sus reclamos fueron hacia el proyecto de revisión de los planes de estudio y su homologación en el Instituto Nacional de Educación Técnica. “Quieren igualar para abajo”, declaró Maite Carmona, estudiante del Carlos Pellegrini. “La Ciudad de Buenos Aires no contaba con una uniformidad apropiada en su sistema educativo por múltiples factores que esta gestión ha intentado eliminar”, explicó Lucrecia.

Esteban Bullrich, ministro de educación de la ciudad de Buenos Aires, aseguraba tener diálogo abierto con los canales “correspondientes”: directivos y supervisores. Ante las tomas, el ministro optó por abrir un canal de comunicación alternativo con los alumnos, la NES (Nueva Escuela Secundaria). En estas jornadas cada institución con su comunidad educativa debate la reforma.  No son jornadas resolutivas, abren espacio a la discusión y elevan información al Gobierno de la ciudad en forma de planillas que se completan con el balance de cada reunión.  También se acordó una leve prórroga de la reforma y el recorte de una hora en dibujo técnico en lugar de tres.

Matías López, miembro del CEOK y delegado de curso, asegura ser parte de “listas negras”; listados con datos personales de los alumnos participantes de las protestas que se entregan a las comisarías del barrio y al gobierno de la ciudad. El director general del ministerio de educación firmó un memorándum oficial con planillas para llenar: Apellido, nombre, DNI, curso división y turno de quienes forman parte de protestas y tomas.

La cuestión más polémica sobre el fenómeno como herramienta de lucha es su ilegitimidad. Hay quienes remarcan que la forma correcta para defender la escuela pública no es evitar el dictado normal de clases. Proponen otros métodos democráticos como la junta de firmas, marchas o mecanismos institucionales con reclamos formales. Otros aseguran que la toma del recinto es el último paso de una cadena de pedidos, reclamos, e intentos fallidos de ser escuchados y tenidos en cuenta. 

Tomás, afirmó: “las pocas veces que los medios nos prestan atención es cuando tomamos todo, previamente cuando usamos otros métodos como marchas, asambleas, cortes, reuniones con directivos, no aparecen”.  Contó  también cómo periodistas de la televisión y la radio argentina, cómo el caso de las polémicas entrevistas de Pablo Feinman, utilizan el espacio para agredirlos, “tomarles examen” al aire, y tratarlos de “nenes tomadores de escuelas y conchudos”.

Matías López criticó: “Los periodistas que nos agreden no están conscientes de la situación en la que está la educación pública hoy, de cómo la resistencia de los secundarios en los 90 logró que la educación técnica siga existiendo, de cómo quieren destruir la educación pública”, concluyó: “a la educación técnica la quieren borrar”.

 

 

Perfil:

Matías “El enano” López.

Con 18 años y una estatura que hasta parce irónica al escucharlo hablar, Matías López mastica cada palabra al ritmo de sus latidos. Es alumno de quinto química y delegado de la división en la escuela técnica Otto Krausse, y asegura con la mirada y el discurso tenerle el aprecio de un hogar. Desde los 13 es alumno de este colegio, y hace dos años decidió formar parte del centro de estudiantes junto con sus “hermanos en la lucha” Rodrigo Funes y Tomás Chanquia (con quien también milita en el Partido Obrero). “Nuestro centro es horizontal, todos tienen la misma voz”, cuenta.  Sus padres están separados, “formo parte de las dos familias”, asegura con una sincera sonrisa. Su rutina es fugaz, y esto le provoca un desgaste que lo llena de orgullo y complicaciones. Familias, escuela, militancia; son cuatro necesidades muy demandantes en su vida. Se lo ve lleno, quizás por demás. “En cada tarea que se involucra deja el alma”, aseguró Julia una de sus compañeras del partido. “Un capo el pibe, no lo para nadie”, reforzó Iru, otra compañera. Lleva puesta una remera que cuenta por sí sola: “Ningún pibe nace chorro”, y bajo el brazo un enorme libro de política: “El ascenso de la Izquierda”. Se lo compró hace poco, salió hace muy poco. Mateo Abelenda, encargado del círculo de Frente de Artistas en el que participa, declaró: “Es un pequeño revolucionario”. 



Comentarios

generos.fc

Julieta, total actualidad. No vi enlaces ni fotos...

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